los
ojos están físicamente cerrados. el
pelo te empuja hacia atrás, enredándose con la superficie como un intento de impedir
lo que tú ya has declarado como ineludible. ignoras que deberías detenerte,
ignoras que deberías volver a la plácida envenenada normalidad. y es en ese
preciso instante cuando te das cuenta de que lo sigues haciendo, continúas burlándote
de tu cuerpo, de tu condición humana y frágil.
el exterior intenta avisarte del riesgo que
provocas. tú marcando la propulsión hacia el mismísimo fondo sigues evitando
las vivas advertencias. y entonces aparece el principio del oxigeno ausente en
tus pulmones. (¿cómo fue la última bocanada? ¿ fue suficiente?)
el rítmico sonido del bombeo cardiaco se
incrementa en pocos segundos volviéndose apresuradamente peligroso y sí, arrítmico. te estás desbordando por
completo, te estás hundiendo de verdad. (¿no es acaso lo que querías?)
tus brazos
te ayudan a tocar el suelo y a introducirte bajo él, donde no hay ni lugar ni después.
donde tan solo puedes dividirte. aquí no hay espacio para lo físico.
los ojos
ya abiertos. tú fraccionándote en ese
silencio que te lleva a otros Mundos de percepción. ahora ni las palabras
sirven, ni los recuerdos ni referencias que des. tan solo puedes intentar
crecer a escondidas entre tanto desconcierto. durante este espacio intemporal, lo has tenido Todo.
por
favor, hazlo cuanto quieras pero no olvides el resurgir.
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