(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

find me here

mardi 10 juillet 2012

I'm not here

te gusta sumergirte hasta el final, como todo lo que haces. te gusta sentir el límite, ese en el que tu cerebro se pierde y comienzas a encontrarte. ese en el que el aire desaparece y en el que al mismo tiempo, dejas de ahogarte.

los ojos están físicamente cerrados. el pelo te empuja hacia atrás, enredándose con la superficie como un intento de impedir lo que tú ya has declarado como ineludible. ignoras que deberías detenerte, ignoras que deberías volver a la plácida envenenada normalidad. y es en ese preciso instante cuando te das cuenta de que lo sigues haciendo, continúas burlándote de tu cuerpo, de tu condición humana y frágil.

el exterior intenta avisarte del riesgo que provocas. tú marcando la propulsión hacia el mismísimo fondo sigues evitando las vivas advertencias. y entonces aparece el principio del oxigeno ausente en tus pulmones. (¿cómo fue la última bocanada? ¿ fue suficiente?)

el  rítmico sonido del bombeo cardiaco se incrementa en pocos segundos volviéndose apresuradamente peligroso y  sí, arrítmico. te estás desbordando por completo, te estás hundiendo de verdad. (¿no es acaso lo que querías?)

tus brazos te ayudan a tocar el suelo y a introducirte bajo él, donde no hay ni lugar ni después. donde tan solo puedes dividirte. aquí no hay espacio para lo físico.

los ojos ya abiertos. tú fraccionándote en ese silencio que te lleva a otros Mundos de percepción. ahora ni las palabras sirven, ni los recuerdos ni referencias que des. tan solo puedes intentar crecer a escondidas entre tanto desconcierto. durante este espacio intemporal, lo has tenido Todo.

por favor, hazlo cuanto quieras pero no olvides el resurgir.

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire