(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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mardi 22 juillet 2014

demasiado sensible y demasiado inteligente (vol. VI)

su sensibilidad temblando
en la quietud
sus ojos tienen que haber escrutado al exterior

Oh silencio
tu quietud me hiere la cabeza - y me perfora los oídos
me agita la cabeza con la quietud de
los sonidos insoportables /  -
en la pantalla negra como la pez
reaparecen / vienen las formas de monstruos
mis más leales compañeros -
la sangre me palpita de desazón
vuelve su ruta en otra dirección y el mundo entero duerme
ah paz te necesito - incluso
como monstruo pacífico

Tener tu corazón es
la única cosa completamente feliz que me enorgullece (que alguna vez me ha pertenecido) que alguna vez he poseído

la cosa que alguna vez me ha ocurrido completamente a mí

no se puede amar a otra persona,
nunca, realmente.

cuando anduvo
por donde nadie había estado

pero el tiempo ha modificado
el poder de esa mirada.

Busco la alegría pero está vestida
de dolor

Creo que estoy muy sola - mi cabeza da saltos.

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