(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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samedi 1 décembre 2012

black forest

otra vez. 
No puedo dormir.

¿estaré enferma? probablemente.


o tal vez lo que me tenga enferma es no saber si realmente no apareces porque no estás ni has estado nunca o porque estás demasiado y agotas las ilustrativas posibilidades. 


tú y tu imposible e insoportable invisibilidad.


en fin.

sigo intentando ordenarme dentro del Desorden. 

muerto está El Latido como muertas están Las Hojas del lado izquierdo del Otoño. 

pero no importa. pese a ello, sigo confundida. 

No lo entiendo.
soy incomprensible.

y todo me atraviesa. 

lo cierto es que me gustaría saber qué es lo que me ocurre.

definitivamente, he debido perder el juicio.
y es que el mismísimo pavimento glacial me lesiona. 
es más, me destroza. 
mis extremidades petrificadas y tristes intentan soportar la carga.
¿qué carga? 
la propia. la del peso de los huesos y pensamientos que forman el frío conglomerado que adelanta la llegada del Invierno.

por eso he tomado la decisión de unirme al Aire (tal vez eso me salve).

te dije que quiero escapar.

me he desnudado y lo he hecho sin pedir permiso. 

nada me importa, pues nada tengo. 
y tú, ¿tienes algo?

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