(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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vendredi 16 novembre 2012

last night

00.17 am

voy a congelar este minuto para intentar sacar conclusiones pertinentes:

lo primero es que en este instante el cansancio no deja que broten las palabras. ¿realmente es el cansancio?
últimamente el maldito insomnio y su eléctrica compañera no me permiten andar por el suelo y acabo por ser una partícula sin nombre que, ondulante, trata de moverse sin perder. pero que al final, pierde.

lo segundo es que las pupilas, ya agotadas, no admiten más luz y termino sumergiéndome de forma voluntaria en un profundo sueño de oscuridad. Preocupante.

sigo viva dentro de la alucinación, o muerta
y percibo inmediatos a los átomos del aparente espacio desértico. 
sí, inmediatos. evidentes. palpables. 
vivientes.
y sí, sin duda todo esto me da miedo. pero de esto ya soy consciente dentro de mi propia ignorancia y por eso de momento subsisto.
está creciendo en mi interior otro sentido más. mi percepción se ha desarrollado vertiginosamente y ahora puedo advertir la elegancia de los ínfimos movimientos de este Mundo.
en realidad siempre he sido capaz, pero no lo sabía.

lo que me ocupa ahora es La Hipersensibilidad ante el desorden de las circunstancias.

por eso, contemplo escondida los misteriosos y contínuos testimonios ocultos. esos que llenan cada una de las jornadas en las que se dispersan los parpadeos y es que

Los Ojos son los únicos que no pueden mentir.

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