(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

find me here

mardi 21 août 2012

somos apocalipsis


La sangre rojo oscuro se vierte sobre nosotros. Todo se ha oxidado demasiado pronto.

la arena y la carretera se han transformado dibujando una imagen catastrófica que presionaba nuestras cabezas. el eterno retorno de los restos de metal. hoy el Sol contaminado se esconde de nosotros. niega que nos conozca. niega que nos proteja.
miradas se extienden ante mi rodeándome e intentando robarme los pensamientos que tan aceleradamente están causando que me ahogue de nuevo. y está claro que no lo hacen para salvarme. más bien es para que continúe el engaño. (un año más, un año menos. Bravo.)

vuelven.

corriendo, tratan de atravesarme las corrientes que dicen ser pensantes y la agonía acaba por focalizar mi mirada en la valla del puente. 
¿por qué los coches rugen de esa forma? intentan tapar la música. 
pero ésta ya está en mi cabeza. no pueden. pero lo intentan.

 joder. ¿por qué?
¿qué hemos hecho de nosotros?

somos muertos cenantes. somos cadáveres y jamás hemos tenido un verdadero rumbo que seguir. somos las grietas de los recuerdos que nos distorsionan y nos rompen. somos la mierda del zapato que resbala. somos la causa de que el Sol se esconda.

mañana no verás la orilla.

ni tampoco podrás hacer la compra, lo siento. (no, no lo siento. no sueñes. es poco comparado con lo que vendrá y sobre todo es poco comparado con lo que mereces, querido destructor.)

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire