La
sangre rojo oscuro se vierte sobre nosotros. Todo se ha oxidado demasiado
pronto.
la
arena y la carretera se han transformado dibujando una imagen catastrófica que
presionaba nuestras cabezas. el eterno retorno de los restos de metal. hoy el Sol
contaminado se esconde de nosotros. niega que nos conozca. niega que nos
proteja.
miradas
se extienden ante mi rodeándome e intentando robarme los pensamientos que tan
aceleradamente están causando que me ahogue de nuevo. y está claro que no lo
hacen para salvarme. más bien es para que continúe el engaño. (un año más, un
año menos. Bravo.)
vuelven.
corriendo,
tratan de atravesarme las corrientes que dicen
ser pensantes y la agonía acaba por focalizar mi mirada en la valla del
puente.
¿por qué los coches rugen de esa
forma? intentan tapar la música.
pero ésta ya está en mi cabeza. no pueden.
pero lo intentan.
joder. ¿por qué?
¿qué
hemos hecho de nosotros?
somos muertos cenantes. somos cadáveres y jamás hemos
tenido un verdadero rumbo que seguir. somos las grietas de los recuerdos que
nos distorsionan y nos rompen. somos la mierda del zapato que resbala. somos la
causa de que el Sol se esconda.
mañana no
verás la orilla.
ni tampoco
podrás hacer la compra, lo siento. (no, no lo siento. no sueñes. es poco
comparado con lo que vendrá y sobre todo es poco comparado con lo que mereces, querido destructor.)
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