Certificas
de una vez por todas la muerte de tu fin con el primer pestañeo cargado de
amaneceres libres de verano. Te encuentras borracha de calor y por eso, acabas
enjuagándote de los sudores y las culpas. Y desaparece la cortina negra, al
fin. (¿al fin?)
Observa: cada gota es un planeta que marca su
órbita de forma distinta.
Veamos.
Ahora
ya sales y marcas la irremediable pérdida
de los ¿siete días esta vez? ¿cuántos han sido? ¿cuántos serán?
como sabes, este sigue siendo
de momento el número que te acompaña en los juegos de imaginación. los juegos
de aquella casa por la que solías pasear cuando eras aún una niña.
Volvamos.
Te lo diré con franqueza: das miedo con tu autoconsumo indómito.
Asúmelo, si puedes. (¿o es que no quieres?)
Aucun commentaire:
Enregistrer un commentaire