y de repente la explosión. agridulce apocalipsis.
el principito huye de su planeta sin ápice de arrepentimiento. las vírgenes de Coppola se han suicidado ya. Huxley rie mientras crees creer en un mundo feliz. y la odisea espacial la creas tú once años después.
mientras, estos huesos invernales yacen esperando una señal de aviso que evite el temblor posterior. pero al final, tiemblas.
el dolor familiar. de nuevo, el todo envolviéndote.
Fragmento del Manual sobre como sobrevivir a la frialdad: se debe siempre intentar focalizar el frio en tan solo un punto; si es posible, rodearse de una protectora llamarada rojo sangre.
solo te pido que no te engañes; probablemente el escalofrío terminará por congelar tus pasadas expectativas. acabará por gotear marcando la línea. esa que limita tu cuerpo y al mismo tiempo te extiende entre la niebla. no deberías sorprenderte. al fin y al cabo, ya lo sabias: eras difícil de atravesar, difícil de morder, de dañar. difícil de cambiar.
tú: enfermar y la dificultad al sanar.
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