(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

find me here

vendredi 21 octobre 2011

I had the craziest dream last night

Cuerdas que te han atrapado. Te has dejado. Lo deseaste. Fervientemente.


Intentaste huir pero demasiadas sensaciones recorrían tu espalda. Todo aquello circulando en ordenadas carreteras dibujadas, esas que llenaban tu mente de eternas pesadillas. Invadida por un sueño de tu propio subconsciente (que no “no-consciente”). Un sueño de delicadeza extrema.
Extrema fragilidad.
Continuaste. Y ahora ya consigues rasgarte, tu espalda, tu pecho. Tú. Tú formas parte del principio del final de esta historia escrita a pie de página. Con tinta negra. De tinta invisible para el resto de mortales. (No del resto en realidad, si no de ese resto)
Se repite. De nuevo se repiten las gotas cayendo y tu visión fotográfica del mundo.
Y tú dirías que es un momento electrizante. Pero las descargas son peligrosas. Estás ardiendo. (sweet fire)
Demasiado tarde. Ya has perdido tus brazos, y has echado a volar. Sin volver atrás. Nunca atrás.

1 commentaire:

Anonyme a dit…

"Y tú dirías que es un momento electrizante. Pero las descargas son peligrosas. Estás ardiendo. (sweet fire)"

Esta frase me ha encantado... y el final es genial también, como la foto. Vi este verano la peli, y la verdad es que es impactante... tiene unas escenas perturbadoras y te llena de angustia. La relación de ella con el mundo, con su madre, me recordó mucho a "La pianista" de Michael Haneke, no sé si la has visto, pero es una gran película. Isabelle Huppert se sale.

un besito!

Enregistrer un commentaire