Crisis económica: EL MARASMO (¿africano, francés? a estas alturas de nuestra Historia, debe ser el mismo)
Un guiño al Godard de À bout de souffle y su New York Herald Tribune. bleu, rouge. Mierda comunista, una gillotina. Hachas, fruta y un diploma universitario.
No puedo conseguir casa sin trabajo ni trabajo sin casa.
La misma canción suena por aquí.
Ideas filosóficas sobre el Tiempo en una consulta, pistolas/escopetas: poco importa la diferencia, sustituciones y el Dr. Placenta.
Fue en un museo. ¿Cuál es el modelo, la estatua o la chica?
Un recuerdo es mejor que nada.
Rouge, Bleu, otra vez.
Una carrera por la escalera, maletas. En Paris, las puertas no se cierran solo una vez.
Truquette pensó en el Sena dibujando un poema tras el retrovisor de los ojos azules.
Se marcharon volando sobre las alas de la libertad.
CHAMPAGNE.
Tengo sed.
Si conducimos como burgueses no nos pararán.
La eterna feria de vacaciones.
Vacaciones que acaban demasiado pronto.
"Una medida excepcional para una crisis excepcional."
Timbres laberínticos, Madame Placenta y disturbios televisivos: la cancelación del verano.
Luis XVI, su ejecución, la misma pirámide llena de mierda.
Whisky, jazz y libertad: vida eterna.
Chéjov, la nieve. Je t'aime.
No hay más dinero en Francia, solo joyas. Una gran cucaracha Kafkiana, balas de cloroformo y noche de diapositivas.
La gendarmerie, corrupta, como siempre.
Je t'aime.
Seguro que no fue un sueño. Dijo "Te quiero."
Debe haber sido el viento en mi pelo.
Brindis por la amistad, el amor y la audacia.
¡Francia está a punto de enfurecer. El avión a la libertad en ruta para un viaje en el tiempo y el espacio!
De todos modos, es lo mismo.
La orquesta y la fiesta de final del verano. Labios rojos, vestido de lunares y un quizás seas victima de tu imaginación. C'est la vie.
Truquette.
Pensó en el verano sostenida en las olas y en el horizonte salado del mar.
Verano salvaje, más rayas y más libertad.
Navegar, hacia la vida.
Peretjatko y su largometraje recorren la Francia de la crisis a cámara rápida, eso si. Al menos cuando nos toca ver el desfile de ladrones de guante blanco, los que mandan. No necesitamos verlos más tiempo, merci bien. Esa rapidez del bañador a rayas, los paraguas como sombrillas y la locura de las pistolas nos trasladan a las mejores vacaciones, a las del cine francés, a las del sol, arena y balas de pistolas postgodardianas que, vienen a ser, en esta época de aplicaciones de hombres de anuncio con smartphones y coches descapotables, escopetas.
Todos están locos. Y los detalles siguen siendo importantes.








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