(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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samedi 14 juin 2014

Un fotógrafo comprometido

Endre Ernő Friedmann, nace en Budapest el 22 de Octubre de 1913 o mejor conocido como Robert Capa con tan solo 25 años fue elegido por la revista inglesa Picture Post como el fotógrafo de guerra más importante del mundo por su reportaje sobre la Guerra Civil española. De origen judio, de madre diseñadora y padre pensador cubrió el conflicto desde el comienzo del mismo y recorrió nuestras tierras solo o con su compañera, Gerda Taro.

Eva Besnyo y su influencia como musa con la que utilizaría su Kodak Brownie, este joven leal cambió el curso de la historia fotografiandola.

Sus primeras fotografías, publicadas en 1936 en diversos periódicos y revistas muestran una enorme fuerza y su impacto visual, inéditos hasta el momento. Encontramos como icono antifascistas la fotografía del joven militante republicano herido de muerte. Se ha puesto en duda su autenticidad real pero las investigaciones más recientes realizadas por Richard Whelan, historiador de la fotografía y biógrafo de Capa, sabemos con certeza que la fotografía en cuestión fue realizada en Cerro Muriano, cerca de Córdoba el 5 de septiembre de 1936. El miliciano en cuestión se llamaba Federico (que no Lorca) Borrel García y realmente murió aquel día en el frente.

Indicado por otro gran fotógrafo, el húngaro André Kertész, Robert Capa había empezado a utilizar la pequeña y manejable Leica descubriendo enseguida las cualidades enormes de esta cámara para realizar reportajes periodísticos permitiendole acercarse mucho más a los sujetos que retrata, algo imposible con una cámara de gran formato lenta y de gran volumen. De ahí que yo prefiera las cámaras desechables a cualquiera digital.

La leica de 35 mm existe desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, pero al considerarse como un juguete no se comercializó hasta 1925. La Leica, unida a la audacia al talento que Robert Capa manifiesta en el frente le convierte en un personaje legendario.

Nunca sabremos si, con su célebre afirmación "your photographs are not good enough, you're not close enough" se refería solamente a una proximidad física. En cualquier caso, para él lo que realmente cuenta es otro tipo de proximidad: la comprensión del tema fotografiado.

Desde sus primeros reportajes que datan de 1936 (de las manifestaciones del Frente Popular en París a las imágenes de la Guerra Civil española) se puede leer en cada imagen la profunda empatía que le inspiraba la gente. La dimensión ética de su obra es evidente ya que pone un extremo cuidado para reflejar los infiernos de la mutilación o la muerte. Sus mejores imágenes son las que muestran civiles, víctimas inocentes de cualquier conflicto pese a que el fotografiase los combates en el frente como no lo había hecho nadie antes que él.

La guerra empuño su cámara sin parar ni tan siquiera para respirar ya que el consideraba que la fotografía era un ejercicio contra el fascismo. Conoció y odió la guerra pero continuó cubriendo otros conflictos. En 1942, aunque se le consideraba oficialmente un "extranjero enemigo" por su origen húngaro obtuvo una acreditación del ejército de Estados Unidos convirtiéndose en corresponsal de guerra de Collier's, y más tare de Life, para los que la fotografía en diversos frentes: desde el norte de África hasta Italia, pasando por Francia y Alemania en lo últimos días de la guerra.

Una de sus misiones más conocidas fue la del desembarco de Normandía, el 6 de Junio de 1944, el famoso día D. Un lamentable error de revelado estropeó las dos películas que había utilizado aquel día poniendo en peligro su vida: solo se consiguieron salvar 11 de las 72 imágenes realizadas. Life las publicó precisando que estaban ligeramente desenfocadas. Robert Capa, con su humor particular se inspiró en este comentario para el título de sus memorias de guerra donde habla sobre la Segunda Guerra Mundial.

Cuando al fin puso stop a ser un fotógrafo de guerra por ausencia de la misma llevo una vida placentera en París y se codeo con nada  menos que con Hemingway, John Huston o Gene Kelly y se hizo la luz con el proyecto de Magnum Photos que tenía como fin aconsejar a jóvenes fotógrafos con talento, a los que invitaba personalmente a incorporarse a la agencia. A finales de la década de 1940, colaboró también en numerosos proyectos con varios de sus amigos escritores.

En 1947 se traslada a la Unión Soviética  con John Steinbeck para ilustrar Russian Journal con John Steinbeck. Al año siguiente visitó Hungría, Polonia y Checoslovaquia con el periodista Theodore H. White, y en 1949 realizó las fotografías de Report on Israel, cuyo texto estaba firmado por Irwin Shaw. En 1954, la editorial Mainichi Press le invitó a viajar a Japón para participar en el lanzamiento de una nueva revista ilustrada, pero finalmente se suspendió el viaje: a finales  de abril, Howard Sochurek, el fotográfo de Life que cubría desde hacía varios meses la guerra de Indochina, tuvo que regresar a Estados Unidos y el editor de la revista convenció a Capa para que le reemplazara en el frente.

El 25 de mayo del mismo año participó en una misión nueva: una misión con un convoy militar francés encargado de la evacuación de dos campamentos atrincherados en la región del delta del río Rojo (sangre).  Durante una parada del convoy pisó una mina antipersona y sufrió la muerte de la que llevaba burlándose años tras su cámara fotográfica.

 Nos ha dejado un legado de 7000 negativos. un testimonio visual en tan solo 22 años de carrera donde la dignidad humana se traduce en movimiento, balas y sangre congelada.

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