(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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mercredi 30 avril 2014

wild White oleander

                                              
                                                     La muerte de los artistas
                                        
                                                   ¿Cuánto mis cascabeles tendré que sacudir
                                                   Y besarte la frente, triste caricatura?
                                                   Para dar en el blanco, de mística virtud,
                                                  Mi carcaj, ¿cuántas flechas habrá de malgastar?

                                                 En fintas sutilísimas nuestra alma gastaremos,
                                                 Y más de un bastidor hemos de destruir,
                                                  Antes de contemplar la acabada Criatura
                                                 Cuyo infernal deseo nos colma de sollozos.

                                               Hay algunos que nunca conocieron a su ídolo,
                                               Escultores malditos que el oprobio marcó,
                                               Que se golpean con saña en el pecho y la frente,

                                              Sin más que una esperanza, !Capitolio sombrío!
                                              Que la Muerte, cerniéndose como sol renovado,
                                               Logrará, al fin, que estallen las flores de su mente.
Esta es mi historia, esquematizada por recuerdos subconscientes. La historia de mi metamorfosis.
Las flores del mal es uno de mis libros favoritos, por cierto. De ahí, el título o dirección de este sitio.
Sacad conclusiones, si es que podéis.


Everybody asks why I started at the end and worked back to the beginning.             
The reason is simple.                  
I couldn't understand the beginning until I had reached the end.

Los vientos de santa Ana. Solo las adelfas aguantaban.
Ella era una adelfa y tú también lo has sido. ¿Lo eres ahora?
Lo importante de todo esto es que es una flor venenosa.
Y tu te has envenenado a ti misma muchas, muchísimas veces.
Ella también, solo que no lo sabe.
O tal vez si.

Pero antes de eso, vivías en una felicidad acomodada, rodeada de arte. Era un arte distinto al de los demás, si vives con un artista tu vida es diferente y más intensa. Más dolorosa también, son personas que suelen apasionarse tanto por la vida que pueden llegar a destruirse por no sentir lo suficiente.
Tú has visto esa destrucción, ese asesinato mental.

Y recoges tus cosas con lágrimas en los ojos y se va desdibujando el paisaje conforme empieza tu fin.
O tu principio.

Un día, una habitación.
You're no different than I am.
You just don't know it yet.

Dibujo.
Carta de tu madre.
 Ray

Bautizo. Determinar la diferencia entre el bien y el mal.
De visita a la cárcel. Vikingas. 
Disparo.

Un dia, una habitación.

L.A.
McKinney Hall.
Tu belleza es tu arma, tu poder.
You're either an artist or you're not.

Noria. Playa.

The Lyrids shower is visible most of the night.
The brightest star is Vega.
But you can't look right at it or you'll miss the fainter meteors.

La soledad es la condición humana.

DMSO.

Un dia, una habitación.

Durero.
Claire.
Primera carrera en la playa, brindis. 
Herida de bala, te duele aún.

Love humiliates you.
Hatred cradles you.

¿27 nombres para lágrimas?
Muerte.

Un día, una habitación

McKinney Hall. Mientes

I don't wanna go to New York.
I don't wanna be with you.

La quiero a ella.

You've got nothing to lose but Visa card,
Happy Meal, and Kotex with wings.

Cigarrillos rusos.
100 $
El sentimentalismo es estúpido.

Estudios femeninos.
Bergamot
Las adelfas son venenosas, no sé porque la gente las tiene.

You're a Sunset Boulevard motel,
a $  hooker in the back of a car.

Klaus Anders

Annie.
Morena, pelo rizado, pecas.

No me preguntes porque me fui. Pregúntame por que volví.

Paul Trout, la última habitación.
La última maleta.

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