(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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vendredi 18 avril 2014

the Tree of Our Life

Encuentro la historia infantil de mi padre entre estos fotogramas.

Malickiana obra maestra. Jessica Chastain, Brad Pitt. Sean Penn. Desplat. Lubezki. 133 min. 2011.

La luz de la sombra que conduce a la esencia del Universo ilumina la pantalla y te recuerda lo ínfimo de tu vida entre las vidas y los espíritus que pueblan la tierra. Hermano, Madre.


El choque entre lo divino y la naturaleza. ¿Eres sombra o eres luz? ¿Marca el camino que escogemos la diferencia entre una muerte prematura o la propia vida? ¿Sirve de algo? Arrebatar la vida de un hijo, un hijo que se escapa, un hijo que enferma y que muere (pero vive pero muere) porque ya se ha perdido, es la prueba de que la violencia de nuestros actos nos revelan el camino que seguirá nuestra existencia.


Los pinceles, la guitarra y la pérdida de la fe. Una fe que se escapa entre los dedos por falta de fuerzas y falta de actos que nos la presenten como algo real. Una fe que perdemos entre rascacielos pero que recuperamos entre árboles y vida en movimiento a través del tiempo y el sonido de esa y no otra playa.

"Life goes on"

El agua.

Nosotros somos esos bípedos que se arrastran entre arquitectónicos planos y zapatos de tacón, esos bípedos que no se buscan ni encuentran que son sombras ya pero que fallecen con cada paso. Esos que no caminan no andan se deslizan y pasan y el tiempo los arrastra sin llevarles a la costa de la eternidad.

Su madre, que se pierde con la fe y marchita con cada día de luz que alimenta a la flora de esos campos que rodean el hogar. Gritos. El verde de esos árboles es lo único que nutre ya a su tristes pasos, que descansan crujiendo contra el suelo y muriendo con ella.

Y ahí es donde la vida comienza a presentarse a través de luces y moléculas. Explosión. Galaxia. Estrellas. Humo. Eclipse. Meteórico Sol. Lava. Cielo. Torrente. Cuevas. Ceniza burbujeante.

Luz.

El Rojo es padre del Fuego volcánico de la Tierra, el azul del Agua de la vida perenne de las hojas y el verde de la Naturaleza de los bosques que nos oxigenan. Viento. Arena. Algas. Mar. Sal. 

Vida.
Sangre.Peces. Rios arteriales. Oxígeno, respiración. Latido. Selva. Corteza. Savia. Gotas. Piedras. Movimiento, rapidez. Mimetismo.

"Light of my life"


Todo al mismo tiempo se hace y deshace porque nada es imprescindible, solo somos gotas que atravesamos la Historia, solo somos hormigas construyendo perecederamente sin que realmente cambie nada a parte de nuestro propio hogar que acaba y acaba cada vez que empieza nuestra diaria actividad. Solo somos el resultado de la destrucción y el caos del cosmos en su forma más perfecta.

El amor y la vida podrían ser la misma cosa. Dan como resultado un camino distinto donde lo compartimos todo. La luz del libro y el cabello rojo marcan la diferencia esta vez y a través de violines Malick nos regala un nuevo corazón en el vientre. El blanco impoluto. La boca del mundo antiguo ruge. 

El agua, otra vez.

La vida. Y su huella.

Los grillos en el cesped. La caricia en la espalda. Las hojas pestañean. El verde en la pared, ya da sus primeros pasos. Flores, rana, reloj. Pez y turbulencias en primavera. Porcelana navegante. Un mordisco en el tobillo. El oso y la sangre en el pie. Mamá. Lluvia. El espejo empuñando sus manos. El viento ondeante tras las cortinas. Podalirius, la Mariposa. 
Gato azul y negro, ojos amarillos.
El baile metálico. Las hojas susurrando. Rinoceronte. Dos caimanes. Canguro. Salta.

Más vida. 
Celos. Lágrimas.
Pompas de jabón. Epilepsia. 
Plantar un árbol, ser un hombre. 

Azul. Lejos. Tú. 
El baño ladrando. Brazos fuertes, presión. 
Rana, mantis. Máscara. Conejos. Calabaza luminosa. Piano, huerto.
Allí vive Dios. 

El riego uniendo manos y sonrisas. Bengalas. Saltos, abuelos, manos y correr. Correr tanto que te duelan los pulmones. Prados. Saltamontes. Dinosaurio. Balón. Tejado.

Señor. Estolones. 
Brahms. Otra vez, tus manos atravesando la nuca demasiado fuerte.
Periódico. Mechero.
Miedo.

Cuentos. Avión amarillo en graduación. 

Mother. Make me good. Brave.

Hielos al despertar.
Policia. Rezos. Columpios.

Padre. 
Bach al órgano. Tus dedos en la nuca otra vez.
Raiz. Calientamanos
Espejo azul. 

La Iglesia.
Frank Johnson.
Carne.

Hit me, Jack.

Sombras tras las sábanas.
La marina.

Volcano.

La Muerte en la piscina.
Tumbas. 
Béisbol. Fuego en la cabeza. Control humeante de mosquitos. Sábanas, pájaros.
Agua fria.
Hierba. Abrazo.
Toscanini. 27 Patentes.
Escalera hacia el cielo.

Violencia en la mesa tras el zumo de verano.
Lágrimas. 
Sombras en el porche. Marcianos en la oscuridad.
El grito ahogado del payaso.
Gigantes en el desván.

Madre.
Libertad.
Saltos en la cama. Lagartija en la bañera.

Love everyone. Every ray of light. Every leaf. Forgive.

Matar a una rana. Robar un camisón.
La niñez es en cierto modo una etapa oscura de la vida que nos marca el camino que seguirán nuestros pasos. Marca nuestras debilidades, marca nuestros pecados.
Marcan nuestras huellas en la arena un nuevo retorno a lo eterno llegado el momento.

Y el gato mientras se retuerce en tu vientre hasta encontrar el lugar más cómodo donde hospedarse un espacio de tiempo lo suficientemente grande como para poder congelarlo sin que se derrita a los pocos segundos, desapareciendo.

Más sombras tras las sabanas. Eres un fantasma iniciando los movimientos mortecinos que al caer la noche hacen deslizarse los espiritus oscuros que habitan en lo más profundo. Y te da miedo porque te sientes sucio y enfermo por haber hecho daño, haber robado, haber matado.

Y piensas ¿Cómo volver a ser niño? ¿A enmendar esos errores del pasado que tanta oscuridad han dejado?
El propio río habla y siente y padece y te dice cuanto sufre por verte hacer mal. Las algas anuncian el movimiento de la superficie con su baile hipnótico bajo el agua y piensas que tal vez esa falta de oxígeno en lo profundo no sea sino otra prueba más que superar en esta vida laberíntica que supone en realidad un gran examen que hay que pasar quieras o no vivirlo y sufrirlo. No hay opción.

La figura opresiva de tu padre. Te da miedo. Piensas que querría matarte, si pudiese. Si quisiese, ¿lo haría? ¿Querrías tú morir o prefieres sufrir?

Kuhler & Campbell.

Haz que muera. Mi propio padre. Llevatelo. 
I do I hate.

La gloria es de los pájaros, de los árboles. De las flores.
Lo ves.

Perdonas a tu padre. Eres lo que eres por él, después de todo. 
Lloras entre la maleza. Lloras con tu hermano.
Vuelves. Y las flores bailan.
Os marcháis, dejáis el hogar.

The only way to be happy is to love. Unless you love, your life will flash by.

Do good to them. Wonder. Hope.

Los últimos latidos. Sobrevuelas los edificios, te aplastan las cuevas. No eres nada. Atraviesas la puerta de la eternidad. Y comienzas a ver que no era el final. Era el principio.
Somos esos envueltos en césped y telas que se elevan. O somos tal vez los que se quedan, los que permanecen y encuentran de nuevo en la playa el camino a recorrer. Esos que se elevan por la escalera hasta el cielo y recorren pájaros atravesando sus corazones. Esos pocos ¿o son muchos?

Te arrodillas ante las existencias que vagan perdidas. Tu hermano.
Madre, que limpias las heridas y sanas la vejez. Que marcas con un beso la diferencia del Tiempo.

Agua. Tanta agua que ahoga pero que sobre todo limpia.
Torrente, otra vez.

La máscara se ha hundido. Perdemos a los que se fueron para encontrarlos de nuevo. Y ya solo somos esos girasoles Malickianos buscando Luz y arrastrados por la vida nos encontramos otra vez con la misma raíz que nos trajo al Mundo.

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