(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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dimanche 23 mars 2014

ma nouvelle vague

“y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa.”

carta a un necio:


esto es lo último que vas a leer de mi.


me congratula anunciarte que hoy hubiese sido el día en el que se habría cumplido un año desde que me vi, de un modo ineludible, forzada a renunciar a mi misma. 


Silencio mental aparente. 


aplastante. inmundo.
repugnante.

por culpa de, por cierto, gente (MUY minúscula, SI) que no sabe leer ni pensar,
pero sí destruir. y es que,
eternamente lo fácil corresponderá a los que están condenados y,
Muertos.
entes TAN minúsculos, que no sienten ni padecen pero que anulan,
porque están huecos.

molestas fuera del rebaño.

pero.
al fin, todo ha vuelto a SER. perder para encontrar.
más.

no requiero de una insustancial interpretación obstruida de mis letras.
los ciegos no ven,
Nada.
porque No saben. ni pueden.

no quieren, estos ciegos ver en su ignorancia infecta
que para expresar lo que siento ante esto, pocas palabras me quedan ya. tan solo las necesarias y son sobre todo, pese a quién le pese,
mías.
luego no debería ser tan natural la tendencia a incluirme en un vulgar concepto que ni tan siquiera podría dar una definición sutil de mi, ya que yo misma me desconozco. y tú, evidentemente,
también.

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