(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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mercredi 26 décembre 2012

¿Hablan los gatos?


12/12/2012:

los detalles, trascienden. Incluso dentro de la inconsciencia.

cuando llegué a casa ¿qué encontré?
la imagen de la degradación de la mariposa.

tengo pánico porque es lo único que no ha sobrevivido al Otoño.

ahora la tengo delante (en la lámina aparecen tres.)

El Tiempo las ha desteñido. y lo preocupante es que me he manchado.

tal vez estén muertas. ¿tal vez? ni tú te crees eso.
Seguro.
¿quién? ¿tú?

ya no  de qué color son. el relieve que ha aparecido tampoco sé que significa. aún.
lo único que sé es que han sufrido el exterminio a través de La Metamorfosis. 

creo que se trata de un castigo para que tome consciencia de mi propia transformación, que en realidad no es otra cosa que destrucción, aniquilación o cualquier sinónimo que ahora se te ocurra, poco importa.

tengo la sensación horrible de que he perdido toda mi vida.
estoy agotada de no hacer nada. 
cuánto menos hago, más extenuante se vuelve El Tiempo.
más nocturno (y por lo tanto, venenoso)

pues sí, tal vez si que necesite desaparecer. es más, tal vez necesite hacerlo de forma drástica, sin preguntar, medir o preparar.
marcharme sin maletas ni ningún objeto extraño a mis propias partículas.
no necesito nada.
La Música ya está en mi cabeza
y tengo suficientes recuerdos de libros como para mantener viva mi demencia.

ojalá pudiese volver a tener los kilómetros del Verano delante de mi.
quiero quemarme internamente otra vez. Arder.
admito que no estoy preparada para luchar contra El Invierno.
porque no voy a sobrevivir. y tampoco quiero. 

nadie lo entiende. Nadie.

No.
Harry Haller, tal vez.

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