(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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mardi 30 octobre 2012

Eras tú la sombra del violín en el escenario. O tal vez no.

¿quieres otra de Mis verdades? (dime, ¿no fue suficiente con las demás? ¿o es que la última dolió más de lo que esperabas y acabó por cambiar los roles?)

vale. pese a que a la literalidad no consiga seducirme del todo, aquí la tienes: no creo en las casualidades. Jamás. no las admito ¿entiendes? Nada es tan simple. y para tu desgracia confieso que soy terriblemente observadora.

sería parte del guión el decir que no me importó lo último que escuchaste. incluso reconozco que consideré que era una señal que me conectaba otra vez con este Mundo. últimamente floto tanto que no acabo de encontrarme presente. y ni siquiera sé si esto forma parte de La Catastrófica Cadena de Acontecimientos (lo cual me lleva a más conclusiones trascendentes, distorsionándome por completo y perdiéndome más aún si cabe. justo lo que necesitaba: sumar caos)

has descolocado las piezas otra vez. enhorabuena.

pero hay algo que tengo claro. No te entiendo.
no entiendo hasta que punto estás perdido y juegas y bailas y caminas sin dirección ni control. o quizás te esté mintiendo. es más, puede que si que entienda cada uno de tus movimientos. porque sí. porque quizás a día de hoy sepa que sin quererlo ya te conozco. con certeza absoluta. y siento que has dejado de sorprenderme. (¿mala señal? desde luego, no para mí.)

agradezco tu insólita atención
bien es cierto que me mantiene un poco más viva. o un poco menos muerta. pero es incomprensible el modo en el que te escondes de ti mismo.

¿quieres saber algo más de esta Noche que te escribe?
en estos momentos El Sueño no me deja dormir. 

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