(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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samedi 20 octobre 2012

17 º C


ha llegado el momento final y principal de la autodestrucción. (¿seguro?¿de qué final hablas en realidad?)

qué curioso que la electricidad llame a tu puerta justo a esta hora. justo en este día. justo en este maldito momento en el que te debates contra la noche y los semáforos intentan dirigirte incluso más que en 1984.
 joder.

me pregunto porqué siempre tiendo a finalizarme. a anular mis partículas sin tener en cuenta los riesgos de no poder salir a flote otra vez.

está brotando en la palma de mi mano algo que no llego a clasificar. (aún)

no importa. ya sabes que los kilómetros (ahora nocturnos y gélidos) son el horizonte y la respuesta.

la verdad es que no soy capaz de explicarle a nadie lo que siento al escribir. algún día debería escribir sobre qué es para mi. un torbellino que viene sin avisar. el huracán. probablemente ya estaría muerta si no fuera por la posibilidad que me regalan las palabras. la mente dice: vale, ya está. voy a estallar si no me ayudas. entonces viene el orden viene el caos vienes tú y lo rompes todo, como siempre.

el porqué de la fiebre que provocas con tus pasos no es suficiente. has conseguido cambiar de canción durante las últimas jornadas y la literalidad está naciendo gracias a toda la información que ha de salir de aquí.

puede que sea por Sylvia Plath o Zelda Zonk. o por los escalofrios de la carrera que parte la hora por la mitad a primera hora de la mañana. también puede ser por el maldito juego.

la cuestión es que el lado derecho se apagó para dejar paso al latido acelerado de tu corazón, que en realidad ya se ha ido.

¿RCP? no sé si quiero volver
y ni siquiera sé qué significa todo esto.

Que disfrutes de la canción.

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