un
deseo irrefrenable de moverme y hacer estallar lo que me compone en las trillones
de estrellas del cielo me está invadiendo. ( sí, querido desconocido. como ya supones al estar leyendo esto y al
haber relacionado cada letra con la madrugada de septiembre, mi querido
insomnio me consume de nuevo.)
siento que todo es infinito, y al final acabo
por verme hipnotizada otra vez por este baile desenfrenado de pensamientos
nocturnos que me hacen perder y perderme.
estoy
deshidratada de tanto calor interno. de este incendio que no sé si comparto con
alguien en este jodido mundo extraño en el que me levanto e intento vivir o en el que creo intentar saber vivir (o haber aprendido a fingir que sé
hacerlo al menos.)
La
electricidad recorre mis vísceras y dejo de entender.
esta es la
tormenta de tu alma. la que te mantiene despierta
aunque todo se debilite. aunque todo gire y te maree y te distorsione. aunque el molesto hormigueo te recorra por todo el cuerpo y tus órganos se incomoden, aquí está
la tormenta de tu alma. esa que cuida de que no te apagues, esa que te impulsa
hacia la nada y al mismo tiempo te lleva a vivirlo todo. esa que consigue que seas
tú y que lo seas de la más intensa de las formas.
y es
que no vas a extinguirte. ni aunque lo intentaras
podrías. no, Tú no.
ni tampoco el amanecer que viene ahora.
ni tampoco el amanecer que viene ahora.
tengo Sed.
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