(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

find me here

vendredi 21 septembre 2012

no hay oxígeno en el viento


Creo que estoy perdida.

de hecho, ahora yalo sé con plena seguridad.

Nada es igual. bueno, Jamás lo es.

el problema es que la diferencia se ha intensificado más de lo que predijiste. los jodidos cambios se han impuesto sin preguntar y lo que es peor, no han respetado los tiempos y pasos señalados por el sigilo pasado.

he aquí tu amenaza: No conservarás las formas.

Me cuesta seguir.

¿qué ha pasado? ya incluso me robo a mí misma.

vaya. aquí está otra vez la jodida percepción y su locura con cada nota de la canción que consigue impregnarme  mientras las pestañas caducan y caen. todo esto ocurre mientras las heridas terminan por aparecer de nuevo. y al final, acabo por darme cuenta de que están más vivas que nunca.

no veo a nadie. no hay nadie.

tengo Miedo.

Sí, lo estoy.

Aucun commentaire:

Enregistrer un commentaire