(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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mercredi 9 novembre 2011

would you erase me?

me introduzco bajo las hojas de este otoño. este otoño que se torna infernal por momentos. estos días. esos días. esos en los que la lluvia transforma mi sueño y tu ausencia vacía mi recuerdo. esa capa de hojas lo cubre todo, lo envuelve y lo hace cambiar de aspecto. me cofunde.


ya nadie es capaz de encontrarme. estoy abajo. dudo si es posible o no subir a la húmeda y asfaltada superficie. y lo cierto es que dudo sobre si quiero o no subir realmente o quedarme aquí, como siempre he solido hacer: empapada por ese resto, por esas gotas rebeldes. las únicas que son capaces de cruzar las hojas y de incluso atravesarme a mí y a mis fuerzas.

2 commentaires:

yeicofff a dit…

très bien

Sofi Mar a dit…

Me encantó como cerraste el escrito. Por cierto que me la paso leyendo "(Sólo para locos)" Me.fa.ci.na. <3
xx

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