(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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dimanche 16 octobre 2011

hoy ha sido uno de esos días

y también es una de esas noches.


el aire colándose de forma violenta como si fuera el peor de los criminales. árboles cuyo susurro inaudible acompañan a una luna redonda gigante. la luna mirándome. el aire sigue siendo el culpable, aquel que perturba el silencio nocturno, mi silencio. los árboles son cómplices y la luna se mantiene al margen. si, es el aire. él emite en mi interior pequeñas descargas de electricidad que se traducen en escalofríos. escalofríos capaces de limitar mis movimientos y obligarme a  permanecer despierta esperando mi cita con  el mismísimo amanecer. ese que es naranja y que ilumina las mañanas de verano.

3 commentaires:

Michelle's Style File a dit…

Amazing sunset!

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Michelle
www.michellesstylefile.blogspot.com

MeryMeli a dit…

Me encanta como escribes! las fotos perciosas! :)
pásate por mi blog:

http://bimbaymery.blogspot.com

Anonyme a dit…

"Él emite en mi interior pequeñas descargas de electricidad que se traducen en escalofríos"... me encanta, todo lo que escribes es fabuloso ;)

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