(Sólo para locos)

Es algo hermoso esto de la autosatisfacción, la falta de preocupaciones, estos días llevaderos, a ras de tierra, en los que no se atreven a gritar ni el dolor ni el placer, donde todo no hace sino susurrar y andar de puntillas. Ahora bien, conmigo se da el caso, por desgracia, de que yo no soporto con facilidad precisamente esta semisatisfacción, que al poco tiempo me resulta intolerablemente odiosa y repugnante, y tengo que refugiarme desesperado en otras temperaturas, a ser posible por la senda de los placeres y también por necesidad por el camino de los dolores. Cuando he estado una temporada sin placer y sin dolor y he respirado la tibia e insípida soportabilidad de los llamados días buenos, entonces se llena mi alma infantil de un sentimiento tan doloroso y de miseria, que al dormecino dios de la semisatisfacción le tiraría a la cara satisfecha la mohosa lira de la gratitud, y más me gusta sentir dentro de mí arder un dolor verdadero y endemoniado que esta confortable temperatura de estufa. Entonces se inflama en mi interior un fiero afán de sensaciones, de impresiones fuertes, una rabia de esta vida degradada, superficial, esterilizada y sujeta a normas, un deseo frenético de hacer polvo alguna cosa, por ejemplo, unos grandes almacenes o una catedral, o a mí mismo, de cometer temerarias idioteces, de arrancar la peluca a un par de ídolos generalmente respetados, de equipar a un par de muchachos rebeldes con el soñado billete para Hamburgo, de seducir a una jovencita o retorcer el pescuezo a varios representantes del orden social burgués. Porque esto es lo que yo más odiaba, detestaba y maldecía principalmente en mi fuero interno: esta autosatisfacción, esta salud y comodidad, este cuidado optimismo del burgués, esta bien alimentada y próspera disciplina de todo lo mediocre, normal y corriente.

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lundi 24 octobre 2011

AIR

 me cuesta hasta respirar.
 nadie te regala el aire.
tienes que atrapar cada bocanada, tienes que robarla para que sea tuya. si estas dentro de este mundo, la vida te da golpes violentos y sientes punzadas en el alma que se convierten en una expresión casi perfecta del dolor. si estas dentro de él realmente te das cuenta de que no sabes respirar, y luego, acabas por ahogarte.

1 commentaire:

Anonyme a dit…

Esta foto de Scheynius me parece magnífica. Y me encanta lo que has escrito... como te decía antes, transmites muy bien esa sensación de angustia que todos tenemos algunas veces... no sé si lo hablamos ya, o si ya los has leído, pero te recomiendo fervientemente The Bell Jar de Sylvia Plath, no te arrepentirás de leerlo, es genial ;)

un besito!

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